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¿Cómo calcular lo que gasta un electrodoméstico?

Ahorro energético en electrodomésticos, es absolutamente vital hoy en día, tanto como para reducir el gasto de las facturas, como para apoyar un desarrollo sostenible en la sociedad y además ser responsables con el consumo energético.

¿Pero qué hay del cálculo que debo hacer para descubrir cuanto gastan mis electrodomésticos? Bien, antes de proceder con el cálculo matemático, ahí va un dato de interés.

Las empresas proveedoras de energía obtienen los registros del consumo, a través de un contador. El contador es un equipo de medición, lo que hace es acumular la suma total del consumo de electricidad de tus electrodomésticos. Desde ahí, la empresa (que también te provee de energía eléctrica) determina el subtotal de la factura que te llegará a casa mensualmente.

Descubre la potencia de tus aparatos

El primer paso para el cálculo es que conozcas la potencia real de tus electrodomésticos, la cual está reflejada normalmente en la propia caja del producto. En caso de que nos hayamos deshecho de ella antes de tiempo, puedes revisar el manual de instrucciones.

La potencia de estos aparatos se mide en vatios, cuya nomenclatura es W, y para comenzar con la operación debes tener el número de vatios que tienen, a mano.

Conversión de las medidas

La fórmula del cálculo utiliza medidas diferentes al vatio, lo que significa que el número de la potencia lo debemos convertir a kilovatios. Es un proceso que se ejecuta dividiendo el número de vatios especificados del producto, entre 1000, ya que 1 kW = 1000 W.

Por ejemplo, si uno de tus aparatos alcanza una potencia de 3600 W, si aplicamos la fórmula explicada, significa que son 3.6 kW.

Cálculo de las horas de consumo

Debes apunta el número de horas que usas el dispositivo o electrodoméstico del cual quieres calcular su gasto total. Una vez hecho eso, multiplícalas por los kW que posee. Esta operación te dará como resultado la cantidad de kWh (h = hora) diarios que consume, este dato nos servirá más adelante.

Cálculo mensual

Para terminar, multiplica los kWh del aparato que calculaste anteriormente, por la cantidad de días que tiene el mes en el que estás. El resultado que salga de ahí, es la cifra del consumo energético mensual.

Como has podido comprobar, es algo que podrás hacer tú mismo, siendo la potencia del electrodoméstico el único dato que necesitas saber antes.

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¿Cómo mejorar el ahorro energético de los electrodomésticos?

La mejor manera de aumentar el ahorro energético en los electrodomésticos de nuestro hogar, es ir punto por punto, revisando que características podríamos mejorar de cada aparato, ya sean tiempos de uso, las funciones de los programas, u otras opciones.

A continuación, dividiremos en apartados todos los electrodomésticos más comunes de un hogar, para que puedas empezar a mejorar el ahorro.

Frigoríficos y congeladores

Los frigoríficos y congeladores son los electrodomésticos con más consumo de todos. Concretamente, el frigorífico puede llegar a alcanzar los 600 kWh al año, mientras que el congelador ronda los 560 kWh. Esto sucede debido a que son de los pocos aparatos que mantenemos conectados siempre.

Para reducir ese gasto, no los instales cerca de otros electrodomésticos que emiten calor, y deja suficiente espacio para la ventilación, de esta forma no los obligarás a sobre esforzarse para alcanzar la temperatura deseada.

Mantén una temperatura media estable; en la nevera se aconsejan 5 °C, y en el congelador -18 °C, dado que los cambios de apenas unos grados ya son significativos para el consumo. Sumado a esto, no abras las puertas innecesariamente y asegúrate de limpiar el polvo que pueda taponar los conductos de ventilación.

Descongelar cada cierto tiempo para quitar la escarcha acumulada es obligatorio, ya que esta suma un 30% al gasto del consumo. Y si abandonamos el domicilio durante una temporada, se debe recoger todos los productos del interior hasta vaciarlos, y posteriormente apagarlos.

Lavadoras

El consumo de la lavadora depende mucho de la temperatura del agua que uses en cada lavado, el agua fría alcanza los 143 Wh, sin embargo, calentarla hasta los 50 °C provocará que supere los 600 Wh.

En este caso, lo más recomendable para reducir el consumo, es emplear agua fría siempre que se pueda, y optar por temperaturas bajas. También hay que revisar periódicamente el filtro, para extraer la cal acumulada que incrementa el gasto un 20%.

Llenar el tambor con la cantidad adecuada y no excederse con el detergente son buenas opciones. Y por último, utiliza el programa eco si tu lavadora lo tiene, no mucha gente sabe lo que compra, y eso se traduce en pérdidas.

Secadoras

Pese a ser un elemente extremadamente útil para facilitar el secado de la ropa, alcanza los 250 Wh. Y uno de los puntos claves a los que podemos atacar para reducirlo, es elegir una secadora con una etiqueta energética de al menos categoría A, ya que son las más equilibradas en cuanto a potencia y consumo.

Por supuesto, evita su uso en verano o días realmente calurosos, porque no saldrá rentable gastar más, cuando realmente tardaría poco tiempo en secarse en un tendal.

Con la secadora, se repite el consejo de emplear el modo eco, al igual que con las lavadoras, siempre que lo tengamos disponible. Y centrifugar las prendas antes de introducirlas en la secadora, reducirá el tiempo y gasto del ciclo de secado.

Lavavajillas

El mejor aliado para la limpieza de los utensilios de cocina, puede alcanzar picos de 240 W. Uno de los consejos más evidentes, es utilizar programas cortos y cargar lo máximo posible el lavavajillas antes de utilizarlo.

Otras cosas que podemos hacer son; limpiar la suciedad más gruesa de los utensilios para facilitar su trabajo, reducir la temperatura si no es necesario que esté muy alta, y llenar el espacio todo lo posible para no malgastar agua con pocos elementos. De nuevo, revisar si existe la opción eco.

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Televisores

En el caso de la televisión depende mucho más de características como las pulgadas o la resolución, pero la media de los televisores ronda entre los 80 y 400 W. Por suerte, al ser un aparato mayormente centrado en el ocio personal, hay soluciones muy sencillas, como puede ser apagarlo cuando no se use.

Además de eso, muchos televisores tienen temporizadores que se pueden ajustar, para que se apaguen automáticamente si no detecta actividad en un tiempo establecido. Luego existen otros ajustes, como el brillo, que podemos establecer en un punto intermedio para no obligar a la televisión a esforzarse en exceso.

Hornos y microondas

Los hornos tienen muchos tipos, pero haciendo una media general de su consumo, independientemente de que características tenga, ronda entre los 850 y 1200 W. El funcionamiento del horno se basa en el calor, así que no abrir la puerta mientras se cocina, y apagarlo 5 minutos antes de terminar una cocción, ayudará a administrar esa temperatura y a ahorrar durante su uso.

Cocinar varias raciones al mismo tiempo con ayuda de las bandejas, y mantener una limpieza correcta del aparato, aporta de igual manera a reducir el coste energético.

El microondas, en cambio, consume unos 1000 W en funcionamiento. Por suerte, hay varios métodos sencillos para llevar a cabo; cerrar la puerta si no va a usarse o se acaba de utilizar (para evitar que la luz interna siga encendida), y colocar la tapa a los alimentos para ayudar a reducir un 25% el consumo.

Ordenadores

Los ordenadores dependen de la marca, el modelo (junto a sus componentes), y los años que tenga, pero de media se sitúa en los 200 y 300 W. Incluso en reposo, puede abarcar entre los 30 y 50 W.

Apagar el monitor y el propio ordenador siempre que no los vayamos a emplear es imprescindible, de esa manera evitaremos que consuman de forma pasiva. También debemos adquirir mejores periféricos más optimizados, disminuyendo la cantidad de energía que extraen del propio ordenador.

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Climatizadores y aires acondicionados

En estos electrodomésticos se vuelve a repetir la variante anterior, depende mucho de que tipo o marca sea, y cómo le damos uso, aunque podemos aclarar que ronda los 1200 kW/h.

Volvemos a recordaros lo del modo eco, debemos activarlo siempre que sea posible, además de establecer una temperatura media constante, instalar el aparato donde no pegue el sol directamente, hacer un mantenimiento periódico y revisar el aislamiento del propio hogar.

Calefacción o estufa

La calefacción nos salva la vida en los duros meses de frío, pero también llega a los 1000 W. Los consejos son muy similares a los del aire acondicionado, pero vamos a añadir algunas variantes más.

Temperatura estable, sí, pero por la noche hay que bajarla al menos hasta los 16 °C, a partir de ahí, ya podemos estabilizarla de nuevo. Después, considerar la instalación de paneles reflectantes que le impidan al calor, permanecer en las paredes.

Otros electrodomésticos donde nos interesa ahorrar

Aplicando todos los métodos anteriores, podremos comprobar que son consejos aplicables hasta en los electrodomésticos más pequeños de la casa, ya que sus sistemas y funcionamientos no difieren demasiado de sus hermanos mayores. Ejemplos de estos “pequeñines” son las batidoras o las cafeteras.