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La calefacción con energía solar nace de la necesidad por encontrar una forma de recurrir a la calefacción durante los meses de invierno, intentando ahorrar a medio y largo plazo además de aportar positivamente al medioambiente.

También mejora la eficiencia y es uno de los sectores que más fuerza está cogiendo en España.

Sabemos que la energía solar nos puede ayudar a apoyar al sistema convencional de calefacción, ¿pero sabías que este apoyo puede reducir la demanda entre un 10 y un 20%?

La energía solar ya es rentable de por sí, pero usar sus tecnologías para mejorar el sistema de calefacción en el hogar es otra manera de aumentar su rendimiento. Los aparatos implicados son los mismos, aunque sí que varía el tamaño (además del número de placas solares necesarias).

Como dato de interés, cuando se lleva a cabo una instalación para la calefacción, se planifica de tal manera que solamente cubra el 50% de la demanda energética. La fórmula es así dado que es más rentable.

Supongamos que cubres el 100% de la calefacción; la inversión sería mayor y únicamente notarías efectividad en los tres meses más fríos del año.

Para cumplir ese papel puedes obtener un sistema auxiliar que se encargue de aligerar el coste energético. Por ejemplo, el suelo radiante, del cual hablaremos más tarde.

Calefacción con energía solar

Tipos de calefacción que funcionan con energía solar

La energía solar puede obtenerse para generar electricidad mediante unas placas fotovoltaicas, aunque también se puede obtener para producir calor a través de placas solares térmicas.

En este caso, nos centraremos sobre todo en la energía solar térmica, aunque expondremos los tipos de calefacción que existen.

Pero antes, vamos a repasar algunas de las ventajas que nos otorga la energía solar al dirigirla hacia la calefacción:

  • Otorga una reducción considerable del gasto en la factura mensual.

 

  • Al ser energía proveniente de una fuente renovable y limpia, no hay peligro de contaminación.

 

  • Cuenta con mayor independencia de las empresas encargadas de suministrar energía.

 

  • Su mantenimiento es sencillo y de bajo coste.

 

  • Es una tecnología perfecta para localizaciones aisladas que necesitan cierto grado de autonomía.

 

  • Pese a que la inversión inicial es elevada, se rentabiliza a partir de los 5 años aproximadamente.

Como puedes ver, las ventajas son muy positivas y podemos tenerlas en cuenta a la hora de valorar si queremos proceder con una instalación de este tipo en nuestro hogar.

Bombas de calor

Las bombas de calor resaltan por su funcionamiento especial, han ido ganando fama con el tiempo y a día de hoy es una opción recomendable para usuarios que desean ahorrar electricidad en el hogar.

Para cumplir su función, se aprovechan de la energía de un medio frío; la tierra, el agua o el aire forman parte de esta descripción. Una vez conseguida, la transmiten a otro más caliente.

Entre sus utilidades está la de ofrecer agua caliente sanitaria, refrigeración y calefacción.

Una bomba de calor complementada con energía solar se convierte en un sistema renovable casi por completo, además de eficiente. Para llevar a cabo esta unión, se utilizan placas solares, ya que el aparato necesita del consumo eléctrico (aunque no gasta en exceso).

Calderas y calentadores

Las calderas y calentadores son otra de las formas más famosas de sacarle partido a tu instalación, sin importar que la finalidad sea conseguir agua sanitaria o simplemente calefacción para el hogar.

Para que este sistema pueda funcionar correctamente nutriéndose de una energía renovable, necesitaremos placas solares térmicas. De este modo, volveremos a repetir la fórmula que destacaba en las bombas de calor.

La diferencia esencial entre una caldera y un calentador es que el segundo es incapaz de producir agua caliente sanitaria. En cambio, la caldera puede obtenerla sin importar de qué tipo sea.

Suelo radiante y radiadores

El suelo radiante ya deja claras sus intenciones solo con el nombre, pero por si no ha quedado claro, permite acondicionar una estancia (ya sea con temperaturas frías o cálidas) mediante una instalación.

¿Cuál es esa instalación? Colocar tuberías bajo el suelo para que el agua pueda pasar, independientemente de la temperatura que tenga, pues eso es a elección del propietario.

La eficiencia de este sistema aumenta al emplear energía térmica, que podremos conseguir adquiriendo las consiguientes placas solares térmicas.

Los radiadores convencionales funcionan exactamente igual, así que podemos permitirnos aplicar el mismo proceso.

Estufas y otros

¿Qué pasa si prefiero llevar a cabo una instalación solar fotovoltaica? Nada malo, la energía solar destinada a la calefacción se extraería de las placas solares fotovoltaicas que tuviésemos instaladas, generando electricidad.

Esto reduce el coste que suponen las estufas, ya que se trataría de un sistema de autoconsumo. Los termos eléctricos, los aires acondicionados con el modo calor y cualquier otro electrodoméstico eléctrico también se incluyen en este grupo.

¿Cómo funciona la calefacción con energía solar?

Por lo general, un circuito hidráulico cerrado que contiene líquido especializado atraviesa unas placas solares preparadas para almacenar el calor del Sol, llamadas colectores.

El líquido absorbe el calor y, posteriormente, es reconducido hasta el acumulador, por una tubería que comúnmente tiene forma de serpentín.

Una vez dentro y en contacto directo con dicho tubo (aunque sin mezclarse con el líquido del interior) está el agua que más tarde se utilizará en los grifos, calefacción o ducha.

Si el agua no alcanza la temperatura requerida o necesaria, hay un sistema que se encarga de controlar este factor, haciendo que el equipo auxiliar otorgue el calor complementario.

¿Cuántas placas solares se necesitan para la calefacción con energía solar?

Para determinar cuántas placas solares se necesitan para la calefacción, vamos a basarnos en los datos de un hogar promedio.

Una casa típica de unos 150 metros cuadrados en la que se quiera cubrir las necesidades de calefacción y agua caliente sanitaria requiere 6 o 7 paneles térmicos, un termosifón de 300 litros y calefacción solar por sistema de suelo radiante.

Con este procedimiento se alcanza el 100% de ahorro en el agua caliente sanitaria y entre un 20 y 40% de ahorro en calefacción.

Recordemos que la garantía de los paneles solares suele rondar los 10 años, y su tiempo de vida útil es más del doble de ese tiempo, lo que se traduce un ahorro impresionante a largo plazo.

¿Qué sistema de calefacción funciona mejor?

Quizá no te sorprenda, ya que lo hemos sacado a relucir varias veces, pero sin duda el sistema más equilibrado de todos en cuanto a calefacción con energía solar, es el suelo radiante.

Aparte de las ventajas que otorga como sistema auxiliar, el suelo radiante trabaja a 40 °C, lo que le permite calentarse más rápido que otros sistemas. Por ejemplo, los radiadores suelen trabajar a 70 o 90 °C.

El factor de eficiencia, sumado al de ahorro y facilidad en el proceso de ejecución, lo convierten en el más funcional de todos los sistemas.