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La biomasa y los biocombustibles son alternativas efectivas para llegar a sustituir a los combustibles fósiles, parte de otras formas contaminantes de producir energía.

Se puede generar energía limpia y renovable mediante procesos que implican a las materias orgánicas vegetales o animales.

¿Qué son los biocombustibles?

Los biocombustibles son, en esencia, combustibles que derivan de fuentes orgánicas como los residuos y la biomasa. Actualmente, constituyen una de las principales maneras de solventar o reducir las emisiones de gases que provoca el transporte de forma eficiente y rápida, en el futuro.

De hecho, aunque pase desapercibido ya se utiliza cada día. En lugares como las estaciones de servicio, el combustible es en un 10% renovable, cumpliendo con la regulación vigente.

Suponemos que te preguntarás que materias orgánicas pueden ser productos útiles en la producción del biocombustible, aquí van algunos de ellos:

  • El maíz
  • Las semillas
  • El azúcar
  • El trigo
  • La soja
  • El aceite vegetal
  • Las algas
  • Las grasas animales

Tipos de biocombustible

Los biocombustibles pueden ser gaseosos, líquidos o sólidos y a continuación repasaremos los tipos más destacados.

  • Biogás: Es un combustible gaseoso obtenido con residuos biodegradables y que puede purificarse hasta conseguir una calidad similar al gas natural, para su uso como gas de madera o carburante.
    Dentro de este tipo existe el biopropano, que se produce con desechos orgánicos y aceites vegetales de origen sostenible. Sus características son parecidas al gas propano, pero siendo un 80% más sostenible su producción.
  • Bioalcoholes: La fermentación del azúcar o el almidón ayuda a obtener este biocombustible líquido. Los dos más destacados son el bioetanol y el biometanol.
  • Biodiésel: También es un biocombustible líquido, pero este se consigue con grasas animales, aceites vegetales y plantas oleaginosas como la soja. El rendimiento es comparable al gasóleo.
  • Biohidrógeno: Se le considera un biocarburante relativamente nuevo y su composición es a partir de algas y bacterias.

Clasificación de los biocombustibles

Los procesos que se llevan a cabo con cada biocombustible los clasifica al mismo tiempo en generaciones. A continuación vamos a explicarlas.

Biocombustibles de primera generación

Los de primera generación provienen de cultivos agrícolas como la caña de azúcar, la melaza o la remolacha. También de algunos cereales como la cebada, el maíz o el trigo.

Y por último aceites vegetales; la palma o el girasol.

Biocombustibles de segunda generación

Son biocombustibles avanzados, fundamentalmente producidos con residuos sólidos urbanos y agrícolas, además de biomasa leñosa.

Como dato añadido, según el reciente Real Decreto para fomentar el uso de los biocarburantes, se establecen objetivos de penetración de biocarburantes avanzados de carácter indicativo a partir del 10,5% para los próximos años.

Biocombustibles de tercera generación

Los de tercera generación también son avanzados, y estos son comúnmente obtenidos mediante las algas.

Biocombustibles de cuarta generación

Los de cuarta generación están en fase de investigación y desarrollo porque son muy recientes. Su obtención se efectúa con la modificación genética de distintos microorganismos.

Aplicaciones para biocombustibles

Ahora que sabemos que los biocombustibles son una alternativa realmente eficiente frente a los combustibles fósiles, es hora de conocer las aplicaciones en las que se le puede sacar partido.

Transporte

El transporte consume un 24% de la energía y el 60% del petróleo absorbido del planeta, o sea que un tercio del petróleo total se dirige a la industria del automóvil.

Como el resto de energías renovables no son aptas para desempeñar este papel, el biocombustible se convierte en una vía real en la transición a un sistema sostenible y renovable, una corriente de hidrógeno que se utiliza en una celda de combustible contigua.

Generación de energía en lugares de interés

El biocombustible es capaz de generar energía, por lo tanto, puede ayudar a generarla en ámbitos donde es necesario disponer de mucha energía para llevar a cabo diferentes tareas o mantener activas distintas instalaciones.

Ejemplos de estos lugares son las escuelas, los hospitales o infraestructuras de las áreas residenciales.

Calefacción de hogar

La calefacción de las viviendas es uno de los puntos vitales durante las temporadas de frío, pero también consume mucha energía. Para fomentar el ahorro y el sistema sostenible se busca una energía renovable que pueda saciar esta necesidad.

El biocombustible es capaz de esto, ya que se puede emplear en estufas, manteniendo la misma efectividad.

Fuentes a consultar

El Gobierno aprueba el sistema de garantías de origen para los gases renovables, en un Real Decreto.