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La necesidad de ahorrar energía con la calefacción

El ahorro energético de la calefacción es necesario para disminuir el consumo eléctrico en hogares, negocios y otros, además de suponer un ahorro económico y crear un sistema sostenible para el medioambiente.

La calefacción es el gasto principal en la mayoría de domicilios, y suele representar la mitad de todo el consumo, viéndose incrementado hasta el 71% en casas aisladas de zonas más frías. La calefacción mantiene una media anual de 5.172 kWh.

Antes de descubrir los mejores trucos para ahorrar en tu calefacción, vamos a explicar qué tipos de calefacción hay, ya que más tarde, va a tratar formas para incrementar tu ahorro que son específicas de un tipo concreto.

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Calefacción eléctrica

Tiene un funcionamiento sencillo que depende únicamente de permanecer conectada a la corriente eléctrica. Son calefacciones regulables, que no requieren mantenimiento y además muy seguras, otorgando confortabilidad. Los distintos tipos de calefacción eléctrica son:

  • Bombas de calor: Son sistemas de aire acondicionado con doble funcionalidad (verano e invierno). Esta característica hace que sea el tipo de calefacción con la que antes amortizamos la inversión inicial. Además, con la bomba de calor podemos elegir la temperatura que queramos, y obtendremos una distribución rápida del calor.

 

  • Suelo radiante: Estos funcionan gracias a una red de tubería plástica bajo el pavimento, por donde circula agua caliente, por tanto, irradia calor desde el suelo. Su consumo energético es muy bajo, y no necesita de elementos externos que quiten espacio en la vivienda. Como punto negativo, puede ser su elevada inversión inicial.

 

  • Emisores termoeléctricos: En este caso se genera calor gracias a un aceite térmico que se calienta mediante una resistencia eléctrica. Poseen gran autonomía y no necesita instalación previa, añadiendo también que, aunque se apaguen, permanecen desprendiendo calor durante un tiempo extra.

 

  • Convectores termoeléctricos: Se calienta el aire a través de unas resistencias conectadas a la corriente eléctrica. Es de las variantes más baratas y efectivas, porque además calientan las estancias rápidamente.

 

  • Estufas: Sin instalación previa necesaria, ni inversión, las estufas tienen gran capacidad calorífica. Su punto más fuerte, es el bajo consumo de las mismas.

 

Calefacción por gas y gasóleo

Este sistema es el más utilizado en España, aunque al contrario que la calefacción eléctrica, necesita instalación y mantenimiento. Requiere gas natural, gas butano o propano, y gasóleo. Destaca por tener un gran rendimiento, así que es recomendada en zonas frías.

Calefacción por biomasa

La biomasa es una fuente de energía renovable, y la podemos obtener a través de medios como los pellets o la madera. Las calderas con biomasa tienen un funcionamiento muy similar a otras calderas; la combustión de la biomasa genera calor, que se transmite posteriormente al circuito de agua en el intercambiador incorporado en la caldera. De ahí, se obtiene agua caliente para el sistema de calefacción o ACS.

Dentro de este sistema de calefacción, también son famosas las estufas de pellets, por su potencia calorífica y autonomía.

Calefacción geotérmica

Es una de las más eficientes, pero también es bastante desconocida en España. La geotermia utiliza la energía almacenada bajo la superficie de la tierra, ya que aprovecha la que hay en el subsuelo de manera ecológica. El inconveniente es, su instalación y elementos (acumulador de ACS, radiadores, fancoils, etc.).

Calefacción solar

Aprovecha los rayos del sol para convertirlos en energía eléctrica y térmica, y por consiguiente, en calor para la calefacción y calentar agua. Existen dos tipos:

  • Energía solar térmica: La radiación solar se capta mediante paneles, y se transforma en energía térmica posteriormente.

 

  • Energía solar fotovoltaica: Los paneles aprovechan la radiación solar, para realizar una transformación directa en energía eléctrica mediante el efecto de las células fotovoltaicas.

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¿Cómo ahorrar en calefacción? Los mejores trucos

No cubrir los radiadores

Hay muchas personas que usan los radiadores para secar prendas de ropa húmeda o simplemente calentarlas, y eso es un error bastante grave. Al cubrir la calefacción con todo tipo de elementos (muebles, decoración, ropa y otros), se forma una barrera térmica y los radiadores se ven obligados a trabajar más para calentar el aire de la estancia donde estén. Evitando esto, ahorras y reduces el consumo.

Controlar la temperatura del hogar

La temperatura perfecta para el hogar gira entre los 19 y 21 °C, es cómoda para el cuerpo y ayuda en el ahorro de energía. Además, la temperatura ideal en horario nocturna son 16 °c, lo que significa un ahorro del 13%. En definitiva, es mejor mantener una temperatura constante que incremente el ahorro, puesto que cambios bruscos en la calefacción, o mantenerla encendida cuando la casa está vacía, incrementa el coste de la factura y perjudica al medioambiente.

Extraer el aire de los radiadores

Para maximizar el rendimiento de tu calefacción de gas, debemos extraer periódicamente el aire acumulado en los radiadores. La purga es necesaria al menos una vez al año, para que no se formen burbujas de aire que dificulten la circulación del calor. La obstrucción obliga al aparato a sobres forzarse, y además puede existir una barrera térmica.

Cambia tu caldera por una de bajo consumo

La inversión inicial de una caldera de bajo consumo es más alta de lo normal, pero a medio y largo plazo reducirá los gastos notablemente. Son aparatos capaces de generar la misma energía por mucho menos consumo de gas.

Apagar radiadores en estancias vacías

Muchas veces, se comete el error de mantener encendido nuestro sistema de calefacción en el hogar o en una estancia determinada cuando no hay nadie, y esto provoca un gasto extra innecesario que podemos evitar fácilmente. Apaga los radiadores siempre que vayas a ausentarte y notarás los resultados pronto.

Aislar ventanas y puertas

La temperatura exterior es muy diferente a la que se concentra dentro de un hogar con calefacción, así que para evitar las pérdidas de calor en la casa, es aconsejable aislar el domicilio de la mejor manera; utilizar alfombras, burletes y esterillas, ventanas de doble cristal o reparar pequeñas brechas, son una solución viable. La pérdida de energía se podría reducir hasta el 50%.

Paneles reflectantes tras los radiadores

Pese a que no son muy estéticos, los paneles reflectantes son adecuados para ahorrar entre un 10 y un 20% en el gasto de la calefacción. Este efecto sucede porque los paneles evitan que el calor se concentre solo en la pared, y se disperse mejor por la habitación.

Ventila la casa en horas adecuadas

La ventilación es necesaria todos los días, pero no de cualquier manera. El horario más óptimo para hacerlo, es temprano por las mañanas; con diez minutos aproximados de ventilación es suficiente, dejando las ventanas abiertas con las persianas bajadas unos dos tercios. De esta forma, el resto del día mantendremos el calor del hogar sin peligro de que se escape, puesto que no habrá que hacerlo más veces.

 

¿Cuánto ahorro puede suponer bajar el consumo energético de la calefacción?

Si seguimos correctamente los trucos explicados previamente, podremos recoger resultados en poco tiempo, llegando a reducir en más de 70 euros la factura anual y ahorrando hasta un 7% de energía, simplemente bajando un grado en el termostato. Por otro lado, subir un grado en un aparato como es el aire acondicionado, reduciría el consumo eléctrico un 10%, y supone un ahorro de 20 euros al año.

La clave está en esforzarse por mantener un equilibrio estable entre todos los aparatos y electrodomésticos del hogar, pues los pequeños ahorros se acaban convirtiendo en uno muy grande.