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¿Qué es y para qué sirve un acumulador de energía solar?

Un acumulador de energía solar es un dispositivo utilizado para almacenar la energía eléctrica que los paneles fotovoltaicos producen, para luego tener esa energía a mano cuando el sistema no esté en funcionamiento. Esta parada en el proceso se puede dar por horario nocturno o temporal adverso.

Además, como los acumuladores cumplen la función de contenedor de energía, crean cierta autonomía en los hogares o localizaciones donde están instalados. De esa manera se puede prescindir parcialmente de la red eléctrica.

No confundir con una batería, que es un conjunto de pilas o acumuladores conectados entre sí, que además conforma una unidad integrada y cerrada en el interior de una carcasa exterior, la cual no debe ser abierta por el usuario que adquiere el producto.

Tipos de acumulador de energía solar

En cuanto a los tipos de acumulador solar, tenemos dos.

Los acumuladores eléctricos, que se dedican a almacenar la energía producida por los paneles con efecto fotovoltaico, acumulan la electricidad para los momentos en los que el sistema de los paneles solares no está en condiciones de generarla. Como ya dijimos antes, esto sucede en la noche o en un mal temporal.

Los acumuladores térmicos se enfocan básicamente para calentar un fluido (agua por lo general), el cual nos deja trasladar el calor y después almacenarlo.

¿Cuánto dura un acumulador de energía solar?

El tiempo de vida útil de un acumulador de energía solar fotovoltaica depende de los materiales implicados en su fabricación y el tipo al que pertenece, pero de media suele durar unos 15 años.

¿Cuándo es necesario un acumulador de energía solar?

Sin ninguna duda, los acumuladores solares son necesarios en instalaciones fotovoltaicas que están aisladas y cuyo funcionamiento se lleva a cabo sin conexión a la red. Así mantendremos el suministro eléctrico activo incluso si las condiciones no son favorables.

También son recomendables en instalaciones que quieran tener algo de independencia frente a las compañías que habitualmente se encargan de suministrar electricidad.

Es cierto que incluir un acumulador de este tipo aumentará el coste inicial de inversión, haciendo que empiece a ser rentable a partir de los 8 años. Pero teniendo en cuenta el aumento en los precios de la electricidad, permitirá mantener cierta autonomía de la red y además aumentaría el ahorro considerablemente.

Recordemos que este tipo de instalaciones nos ayudan a prescindir de los combustibles fósiles, de modo que reducimos la huella de carbono, entre muchas otras ventajas para el medioambiente.

¿Cuáles son los tipos de batería para almacenar energía solar?

Antes hablamos brevemente sobre las baterías solares, a continuación vamos a exponer los diferentes tipos.

Baterías de gel

Las baterías de gel están habitualmente dirigidas para instalaciones de gran o medio tamaño, donde se necesita una potencia muy elevada durante tiempos prolongados.

También son una opción muy buena para instalaciones remotas o de difícil acceso donde las labores de mantenimiento necesitan espacio, como en sistemas de telecomunicación y otras instalaciones aisladas.

Baterías AGM

Las baterías AGM podrían catalogarse como la evolución de las de gel.

Su papel se desempeña en los casos donde se requiere mucha potencia energética en poco tiempo, ya que una de sus características principales es que absorbe la energía rápidamente.

La vida útil alcanza los 1.000 ciclos, y gracias a lo baja que es su resistencia interna, son mejores que sus antecesoras de gel en los momentos de descarga intensa.

Baterías monobloque

La batería monobloque es la más habitual (y sobre todo económica) para las instalaciones de baja y media potencia.

Son adecuadas para las viviendas con aparatos eléctricos sencillos (sin motor) como el microondas, el televisor o las luces. Son baterías de alto rendimiento enfocadas para instalaciones solares de autoconsumo.

Su tiempo de vida útil alcanza los 600 ciclos y no resaltan precisamente por su gran capacidad.

Baterías estacionarias

La batería estacionaria es más cara que la de del tipo monobloque debido a que soporta más exigencia y puede usarse diariamente. Las instalaciones fotovoltaicas de consumo alto y medio es donde suelen actuar.

El rendimiento es de lo mejor, y son baterías viables para cualquier tipo de instalación de paneles solares.

Baterías de litio

Las baterías de litio son, con diferencia, las que tienen mayor durabilidad.

No tienen efecto de memoria, así que pueden descargarse totalmente, añadiendo que la autodescarga es muy baja y mantiene una buena respuesta frente a descargas profundas.

Los componentes utilizados en su fabricación son ligeros, lo que se traduce en dispositivos de menor tamaño, sencillos de instalar y con un rendimiento mayor que las baterías convencionales.

Baterías inteligentes

Las baterías inteligentes vienen en un pack formado por un acumulador y un inversor dentro del propio dispositivo.

La estructura está pensada con el fin de evitar problemas de compatibilidad y mejorar el proceso de carga/descarga, además de alargar la vida de la batería.

Son capaces de recopilar datos de consumo y otro tipo de información como puede ser el coste de la electricidad y los cambios metereológicos.

¿Cuánto cuesta una batería de energía solar?

El precio aproximado de una batería de 2,5 kW está entre los 1.500 y 2.000 euros, y los de potencia superior pueden llegar a alcanzar el precio de 5.000 euros.